
Con los ojos ya gastados, con el alma ya gastada, no por los años sino por el uso excesivo, lo mirado, lo vivido se torna distinto, casi irreal a lo realmente vivido en otras épocas, quizás recién hoy, recién así estoy observando como es, como funciona todo, como funcionó, y con los pasos igualmente gastados, voy caminando y entrelazando hechos, situaciones, pensamientos, amigos, vidas, tanto la del que saltó del puente aquel, como las mías, mis propias vidas, y allí me encuentro, tratando de hacer un recuento una reflexión con mi débil y frágil recuerdo; quizás aromas, sensaciones., miradas se entrecruzan con mayor libertad en mis anormales pensamientos e ideas – que son vida- mas que los hechos, ropas, conversaciones, lujos, comidas colores… qué más da , todo es como uno quiere que sea, como uno lo mira, dependiendo claramente de qué “uno” lo mira, lo analiza, lo siente lo precisa, y así me encuentro combatiendo con mi yo de hace un segundo, con el yo que miró el reflejo en el espejo y con el de aquel otro lado también y más complicado aún es lidiar con el yo de toda una vida….pero aún así logro, cuando el brillo de la luna se acentúa y refracta en aquel lago la incandescente luminosidad del sol.